La crisis migratoria azota Europa


Por Heike Pintor Pirzkall, correspondente do CENEGRI na Europa.

Desde la Segunda Guerra Mundial no se habían visto cifras tan elevadas de movimientos migratorios a Europa. Se calcula que hasta la fecha han cruzado este año el Mediterráneo, más de 300.000 personassegún los datos de ACNUR y de Agencia Europea de Fronteras, Frontex. La Unión Europea se ve desbordada y los países dentro de Europa no se ponen de acuerdo de cómo gestionar el reparto de los indocumentados. Entre tanto el caos aumenta. La distribución por cuotas que se estableció el pasado mes de junio se ha quedado obsoleta ante el incremento masivo del número de refugiados y en ningún caso se estaba preparado para trasladar a tantas personas. Lo único que estaba programado era el traslado de unas 40.000 personas desde Italia y Grecia. Mientras los debates se alargan, más de 2.300 personas han fallecido en el Mediterráneo este año intentando llegar a las costas europeas. La Agencia Europea de Fronteras no cuenta con una misión específica de salvamento marítimo, como ha pedido la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR. La intención de Bruselas de disuadir a los refugiados de cruzar el Mediterráneo no ha funcionado. Hoy la realidad es otra. Más de tres mil personas están cruzando la frontera entre Serbia y Hungría cada día.

La principal razón del éxodo masivo de inmigrantes, es el recrudecimiento de la guerra en Siria, la amenaza constante del Estado Islámico no sólo en Siria sino también en el norte de África, Libia, Afganistán o Yemen y la saturación de los campos de refugiados a lo largo de la frontera turco-siria, en Irak y en Líbano. Existen ya más de 8 millones de desplazados internos y 4 millones en los campos de refugiados. En vez de venir a Europa, podrían entrar en los países ricos del golfo pérsico ya que los inmigrantes sirios pueden pedir un permiso de trabajo, pero el proceso es muy lento y tedioso, además de caro. Los que tienen algún familiar en el continente europeo lo tienen claro, para el resto el futuro es incierto y la guerra está cada vez está más enquistada. No se ven soluciones a corto plazo.

 

O continente é responsável pela atual crise imigratória

O continente é responsável pela atual crise imigratória

Desde Siria la mayoría de los refugiados intentan llegar a Europa por barco aunque antes tienen horas de caminata para poder llegar a la zona costera dónde se encuentran las embarcaciones. Después de pagar miles de euros a las mafias organizadas, los desplazados son hacinados en viejas barcas sin las más mínimas medias sanitarias y de seguridad. Como bien sabemos, muchas de estas embarcaciones no llegan a buen puerto y se hunden en el Mediterráneo. Miles de personas ya han perdido la vida en este trayecto infernal. Las islas más afectadas por la llegada de refugiados han sido, la isla italiana de Lampedusa y las islas griegas de Kos y Lesbos.

Después de semanas de espera en condiciones infrahumanas algunos fueros enviados a Grecia y a Italia, para gestionar el asilo o y la redistribución a otros países de la Unión Europea. Muchos han huido y han conseguido llegar a Francia con el objetivo de cruzar a Gran Bretaña por el estrecho de Calais. Las imágenes retransmitidas por los telediarios fueron patéticas. Miles de personas sin techo, agua o comida intentado colarse en la línea ferroviaria. Las autoridades francesas reaccionaron con dureza evitando la huida de los mismos gracias a los refuerzos de tropas británicas que se unieron a ellos para parar la avalancha. Han sido las ONG las que se han encargado de ofrecer a los refugiados comida y agua, mientras los políticos siguen discutiendo que hacer.

Otros inmigrantes ante la lentitud de los procedimientos y las gestiones, decidieron intentar pasar de Grecia a Macedonia y Serbia y de allí a Hungría a pie, con la esperanza de tomar un tren que les pudiese llevar a Alemania o a Austria, sus destinos principales. Hemos visito imágenes de miles de personas caminado por las vías y recorriendo los campos, mientras que el gobierno húngaro aceleraba las labores de construcción de vallas de espino para parar las avalanchas. Los que pudieron cruzar esperan desde hace días en la estación de tren Keleti a que les dejen tomar un tren. A pesar de tener billete, las autoridades húngaras reabrieron la estación sólo para viajeros y no permitieron a los refugiados subirse a ellos. La frustración y el cansancio crecen. Las imágenes muestran cada vez situaciones más desesperadas. Finalmente hace unos días el gobierno alemán y austríaco ha permitido a los refugiados entrar en sus fronteras y los trenes y autobuses finalmente dejan Hungría. A pesar del cansancio, se ven las primeras sonrisas y caras de alivio. La fortuna es de unos pocos.

La isla griega de Lesbos está colapsada y espera el arribo de más barcos mientras el clima lo permita. El gobierno griego interino no tiene medios para hacer frente a la situación y permite que los refugiados salgan del país hacia otros destinos. El primer ministro húngaro ha comunicado que meterá en la cárcel a los que intenten cruzar las fronteras de su país, mientras que el resto de los países europeos siguen discutiendo sobre cuotas y repartos. Francia y Reino Unido se están planteando unirse a la coalición liderada por Estados Unidos e intervenir en Siria para parar la oleada de refugiados. Alemania seguirá admitiendo refugiados ¿pero hasta cuándo?

La crisis migratoria ha vuelta a demostrar la falta de acuerdo entre los miembros de la Unión Europea, no sólo en el tema de las cuotas sino de cómo gestionar esta situación de forma coherente, rápida y unificada.  Europa se resquebraja y no hay nada que podamos hacer para evitarlo…

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