El incierto futuro de España: ¿habrán nuevas elecciones?


Por Heike Pintor Pirzkall-Universidad Pontificia Comillas

El 20 de diciembre, los españoles fueron llamados a las urnas para elegir un nuevo gobierno nacional. A pesar de las especulaciones, era difícil predecir con exactitud lo que iba a ocurrir después de la jornada electoral del 20-D, especialmente teniendo en cuenta los resultados de las elecciones catalanas un mes antes y los resultados electorales en otras comunidades autónomas. Los pronósticos no eran clarosy sepodían presentar distintos escenarios posibles.

La tendencia a la baja del Partido Popular (PP), partido que gobierna al Estado español en la actualidad, se viotanto en las elecciones europeas como en las elecciones autonómicas en Andalucía y más claramente en Cataluña. Tampoco parece que el electorado estuviese convencido de las propuestas del candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez. Aunque la elección de este candidato ha sido positiva y ha renovado la imagen algo erosionada de su partido, los escaños obtenidos no lo han reflejado.

En alza claramente, nos encontramos con los partidos de reciente creación, Podemos y Ciudadanos, partidos,que aunque muy opuestos ideológicamente, tienen en común su atractivo cómo alternativa a los partidos políticos tradicionales, convenciendo sobre todo al electorado más joven y a los miles de afectados por el paro y los recortes del gobierno actual. Además por su breve trayectoria, no arrastran la lacra de la corrupción y su estilo en fresco y cercano.

Después de 40 años de democracia bipartidista y de gobiernos alternativos del PP y del PSOE, nos encontramos por primera vez ante unas elecciones generales diferentes. No sólo porque el abanico de posibilidades se ha ampliado y diversificado, sino que es la primera vez que los partidos tradicionales podrían no gobernar, o tendrían que coaligarse con varias fuerzas para hacerlo.Lo que implicaría ajustar propuestas y buscar acuerdos, algo inédito en la política española.

En las  encuestas publicadas antes de las elecciones en el periódico El País y utilizando el supuesto de una participación del 77% del electorado, los resultados presentaban claramente la tendencia antes mencionada. A la derecha, el PP perdería más de ochenta escaños, que pasarían al partido de Albert Rivera, de Ciudadanos. Por la izquierda, tendríamos mayor dispersión. El PSOE también perdería escaños aunque no tantos cómo el PP. El electorado socialista es fiel a su partido y el PSOE en su situación de oposición, se ha erosionado menos que el partido en el gobierno. El movimiento de votos es sobre todo en relación al partido comunista, Izquierda Unida (IU) y Podemos. IU perdería la mitad de los escaños, mientras que Podemos recogería votos tanto de socialistas cómo de comunistas. El resto de los escaños serían para los partidos autonomistas regionales que también tendrían un claro descenso a favor de los nuevos partidos emergentes.

La  mayoría de los sondeos decían que ningún partido conseguiría la mayoría absoluta. Por tanto los partidos hegemónicos se verían obligados a pactar con dos o más partidos para poder gobernar.

El 7 de diciembre dos de los canales privados más importantes de país transmitieron el tan anunciado debate televisivo de los candidatos. Bajo el nombre de 7D: EL DEBATE DECISIVO, el encuentro a cuatro bandas entre los principales partidos políticos se emitióal mismo tiempo en Antena 3 y laSexta en horario prime time. Soraya Sáenz de Santamaría, del Partido Popular; Pedro Sánchez, del PSOE; Albert Rivera, de Ciudadanos; y Pablo Iglesias, de Podemos. Ha sorprendido sobre todo que Mariano Rajoy, candidato a la presidencia del gobierno por el PP,  no estuviese en el debate, y que le representase la vice-presidenta en funciones. Unos dicen que Rajoy siempre ha rehuido de estos programas porque no es muy televisivo, mientras que otros argumentan que es por cuestiones de imagen. Todos los candidatos eran jóvenes menores de 45 años, por lo que el Partido Popular prefirió que interviniese en el debate Soraya Sáenz de Santamaría, que cómo vicepresidenta está acostumbrada a las ruedas de prensa, sabe hablar en público, es joven y además mujer.

En cuarenta años de democracia, es la primera vez, dónde votar ha cambiado la política en España para siempre. Es definitivamente el final de una era y el inicio de una nueva forma de hacer política.Una vez finalizado el escrutinio, ningún partido ha conseguido más del 30% del electorado, por lo que los pactos de gobierno entre varias fuerzas políticas es la única solución. Algo que no había pasado nunca antes. El PP consiguió 123 escaños, el 28,7% de los votos, el PSOE sólo 90 escaños y el 22% de los votos y los claros ganadores fueron PODEMOS con 69 escaños y Ciudadanos con 40 escaños.

En un primer momento se pensó en que una gran coalición PP-PSOE sería la opción más razonable, pero ambos partidos políticos no han conseguido ponerse de acuerdo. El líder del PP al no poder conseguir una mayoría razonable desistió de proponer su candidatura. Después de varias semanas de reuniones entre los candidatos y el rey, este finalmente propuso a Pedro Sánchez para formar gobierno los primeros días de febrero. El plazo para que el candidato pueda formar gobierno no está definido por ley. La primera votación tendrá lugar el 2 de marzo próximo y sí Pedro Sánchez no consigue la mayoría absoluta (176 diputados) hay que hacer una segunda votación 48 horas después. En esta segunda ronda el candidato sólo necesita de una mayoría simple para formar gobierno. Sí finalmente no es elegido, el rey puede proponer otros candidatos y sí ninguno consigue ser elegido, se disolverán las Cortes Generales y se convocarían elecciones legislativas antes de 2 meses, en este caso a finales de junio. Por tanto Sánchez tiene un plazo bastante limitado y está negociando pactos tanto con Podemos como con Ciudadanos y otras fuerzas políticas menores. Hay acercamientos pero ningún pacto concreto aún. Con Podemos aún no han acordado puntos concretos porque pablo Iglesias no quería negociar mientras los socialistas estuvieran negociando con el partido de Albert Rivera. Podemos cambió su posición y aceptó hablar sobre un programa detallado de 98 folios que incluye una estructura concreta para un Gobierno de coalición pero el PSOE no parece estar convencido. ¿Llegarán finalmente a un acuerdo?

Heike Pintor Pirzkall-Universidad Pontificia Comillas

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